Desde el principio, nuestra relación estuvo hecha de viajes y, como toda buena comedia romántica, de escenas de aeropuerto.
Nos gusta decir que somos el cielo y las flores, porque la primera vez que nos vimos una de nosotras iba de azul cielo y la otra llevaba un vestido de margaritas. Somos la calma que sostiene y la chispa que florece.
Apostar por nosotras nos ha traído hasta aquí.




