En el verano de 2022, Madrid y Bogotá se acercaron un poquito.

Desde el principio, nuestra relación estuvo hecha de viajes y, como toda buena comedia romántica, de escenas de aeropuerto.

Nos gusta decir que somos el cielo y las flores, porque la primera vez que nos vimos una de nosotras iba de azul cielo y la otra llevaba un vestido de margaritas. Somos la calma que sostiene y la chispa que florece.

Apostar por nosotras nos ha traído hasta aquí.